En verano no es la única temporada en la que uno se expone al sol. En tu día a día, esperando al bus, o en la terraza tomando un café los rayos del sol también penetran en tu piel. A la larga tienen un efecto acumulativo que puede crear flacidez y ser un motivo del envejecimiento prematuro de la piel.
¡Que no te engañe el frío y los días nublados!
La radiación UVA tiene menor intensidad en los meses más fríos, pero sigue siendo responsable del cáncer, las manchas y la aparición de arrugas en la piel. Seguramente te estés preguntando: ¿influyen de la misma manera los rayos solares de invierno y verano?
Es una de las preguntas que más nos planteáis en la farmacia, y la respuesta es no. Los rayos solares varían en verano e invierno. Te contamos por qué.
En los meses de invierno protagonizan los rayos ultravioletas A, los encargados de provocar el envejecimiento prematuro de la piel. Por lo tanto, los dermatólogos recomiendan utilizar un protector solar de factor 15 para todo el invierno.
En cambio, en los meses de verano los rayos predominantes son los B, aquellos responsables del cáncer de piel y de las quemaduras solares. En este caso, los dermatólogos recomiendan hacer un uso muy responsable de la protección solar y utilizar factor 50.
¿Cada cuánto tengo que renovar mi protector solar?
Los protectores solares, por lo general, incluyen fecha de vencimiento en el envase. No obstante, una crema solar suele perder sus propiedades a partir de entre los 6 y 9 meses después de abrirla. Se recomienda no utilizar los envases abiertos de un año a otro.
Os dejamos algunas recomendaciones para mantenerla en buen estado y garantizar su efectividad:
- Guardar la crema dentro de casa en un lugar seco y con una temperatura ambiente idónea.
- No olvidar la crema solar en el coche. Es un lugar que alcanza altas temperaturas y puede inferir en el mantenimiento del producto.
- En la playa, intenta guardar el protector siempre en un neceser y no la dejes encima de la toalla.


